Los reductores de velocidad son dispositivos instalados sobre la calzada para obligar a los conductores a reducir la velocidad en zonas sensibles como accesos a aparcamientos, áreas industriales, zonas logísticas o vías urbanas. Fabricados habitualmente en goma de alta resistencia con señalización de alta visibilidad, estos sistemas ayudan a prevenir accidentes y mejorar la seguridad tanto de peatones como de vehículos.
Diseñados para obligar a los vehículos a reducir la velocidad en tramos donde existe riesgo de accidentes o presencia de peatones.
Generalmente elaborados en goma de alta resistencia o materiales reciclables que soportan tráfico continuo y condiciones exteriores.
Incorporan bandas amarillas y negras de elevada reflectancia que facilitan su identificación por parte de los conductores.
El diseño de la superficie mejora el agarre de los neumáticos y reduce el riesgo de deslizamiento.
Los reductores se componen de módulos independientes que permiten cubrir diferentes anchos de vía o adaptarse a cada instalación.
El material flexible absorbe deformaciones y se adapta al pavimento sin agrietarse ni deteriorarse con el uso.
Se fijan al suelo mediante tornillos y anclajes específicos, lo que garantiza una instalación firme y duradera.
Ideales para parkings, zonas industriales, centros logísticos, colegios o áreas urbanas donde se requiere moderar la velocidad del tráfico.